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Mostrando las entradas etiquetadas como canciones

Milonga del muerto

Lo he soñado en esta casa Entre paredes y puertas Dios les permite a los hombres Soñar cosas que son ciertas Lo he soñado mar afuera En unas islas glaciales Que nos digan lo demás La tumba y los hospitales Una de tantas provincias Del interior fue su tierra No conviene que se sepa Que muere gente en la guerra Lo sacaron del cuartel Le pusieron en las manos Las armas y lo mandaron A morir con sus hermanos Se obró con suma prudencia Se habló de un modo prolijo Les entregaron a un tiempo El rifle y el crucifijo Oyó las vanas arengas De los vanos generales Vio lo que nunca había visto La sangre en los arenales Oyó "vivas", oyó "mueras" Oyó el clamor de la gente Él solo quería saber Si era o si no era valiente Lo supo en aquel momento En que le entraba la herida Se dijo: "no tuve miedo" Cuando lo dejó la vida Su muerte fue una secreta victoria Nadie se asombre de que me dé envidia y pena El destino de aquel hombre Milon...

Caballo y héroe

  Había una vez un héroe, que nació siendo chiquitito, y cómo nació siendo héroe, nació con su caballito, con su espada, con su sombrero, con una bandera de trapo, y con muchas, muchas ganas de ir a la guerra. ¡Qué triste estaba la mamá! que le decía: “¡Ay, ojalá no fueras héroe!, entonces te quedarías siempre conmigo” Pero el caballo no había nacido para ser caballo de héroe. Decía: “A la guerra, andáte vos, porque yo nací poeta, con mi pluma, con mi cuaderno, y con una yegua que quiero, además la guerra es el peor lugar del mundo”. ¡Qué cosas que tiene la vida!, el héroe murió en la guerra, el caballo escribió un libro y se fue con la yegua. Compraron un bar junto al mar y entretenía a los marineros contando historias inventadas, inventadas con su cerebro. Y sólo de vez en cuando contaba, cuando estaba triste, la del héroe que nació con él y murió en la guerra. © All rights reserved. 1985 by Luis María Pescetti Caballo y héroe. Luis Pescetti en Insta...

Escuchar Malvinas

La música y el sonido suelen ser piezas poco tenidas en cuenta a la hora de intentar armar el puzzle de la historia social y política. Pero prestar atención a esta gran fuente de información subutilizada permite ampliar y enriquecer nuestra mirada y comprensión de sucesos aparentemente ya estudiados hasta el hartazgo. En este libro, un seleccionado de algunos de los más destacados pensadores en el campo musical proponen diferentes estrategias para escuchar –y repensar– la guerra que en 1982 enfrentó a la Argentina y al Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. Las formas en que la guerra entra por los oídos, la importancia de los sonidos como arma de supervivencia en las trincheras y batallas a través de los testimonios de ex combatientes; los numerosos conciertos a beneficios del Fondo Patriótico de los más diversos géneros musicales y el polémico Festival de la Solidaridad Americana, hito histórico en la ampliación del público del rock nacional; la vuelta a la Argentina de...

Reina madre

Sonriendo despidió a su madre Iba al sur del Atlántico El reino lo ordenaba Es que unos salvajes Osaron molestar El orden imperial y pagarán Tanques, aviones, barcos y municiones Madre, estate tranquila El mundo así camina Son del sur de la tierra ¿Qué nos podrán hacer? Somos distintos, somos mejores Pero, madre, ¿qué está pasando acá? Son igual a mí Y aman este lugar tan lejos de casa Que ni el nombre me acuerdo ¿Por qué estoy luchando? ¿Por qué estoy matando? Hoy, la Reina, pasea en los jardines El sol besa sus rosas La vida le sonríe El Parlamento cuida Que todo siga igual Que nada perturbe su calma Luego tendrá una premier de cine De un director famoso Que cuenta los flagelos De la guerra y los hombres Y se emocionará Y aplaudirá su buen final Pero madre, ¿qué está pasando allá? Eran igual a mí Y aman ese lugar tan lejos de casa Que ni el nombre me acuerdo ¿Por qué estuve luchando? ¿Por qué estuve matando? Reina madre Raúl Porchetto La historia de la canción Raúl Porchetto es un mú...

La hermanita perdida

De la mañana a la noche, de la noche a la mañana, en grandes olas azules y encajes de espumas blancas, te va llegando el saludo permanente de la Patria. Ay, hermanita perdida, hermanita: vuelve a casa.   Amarillentos papeles te pintan con otra laya, pero son veinte millones que te llamamos hermana. Sobre las aguas australes planean gaviotas blancas. Dura piedra enternecida por la sagrada esperanza. Ay, hermanita perdida, hermanita: vuelve a casa. Malvinas, tierra cautiva de un rubio tiempo pirata. Patagonia te suspira, toda la pampa te llama. Seguirán las mil banderas del mar, azules y blancas.   Pero queremos ver una sobre tus piedras clavada, para llenarte de criollos, para curtirte la cara hasta que logres el gesto tradicional de la Patria. Ay, hermanita perdida, hermanita: vuelve a casa. La hermanita perdida Atahualpa Yupanqui Este poema de Atahualpa Yupanqui fue musicalizado por Ariel Ramírez en 1980 (2 año...

Héroes de Malvinas

Puede mas indiferencia de tu gente que la bala más voraz del enemigo me pregunto que pasaba por la mente del infame que te estaqueaba en el frío. Te sacaron de lo hondo de la selva o de algún potrero ingenuo y olvidado te sacaron de tu casa y sin abrigo te largaron en el viento sur helado. Te entregaron armas que no conocías que con suerte cada tanto funcionaban en un hoyo que cavaste repetías las canciones que creías olvidadas. No sabías que era sentirte tan lejano ni que el hambre se comiera tus entrañas solo estaba la mirada de un hermano con la misma incertidumbre en la mirada. Y por siempre serán héroes, por siempre serán héroes por siempre nuestros héroes de Malvinas. Y por siempre serán héroes, por siempre serán héroes por siempre nuestros héroes de Malvinas. De Corrientes, Buenos Aires y del Chaco desde Córdoba, Mendoza, de La Pampa desde todas las provincias argentinas los llevaron para hacer una patriada. Y coraje fue lo que ellos demostraron frente a uno, dos, tres, cuatro e...

Un agua fría

Madre, voy por las islas; ¡No soy isleño! Ay, madre, no me llores si es que no vuelvo. Ya no he de verte, madre, voy por las islas donde es toda la tierra un agua fría. Madre, puerta por puerta diles mi nombre y cuando caigan todos los aldabones señálame la frente de los traidores. Siembra es tu llanto, madre, allá en las Islas… Riega con él mis huesos, son la semilla. Ay, no me dejes, madre, solo en las Islas… ¡Ay, madre de los muertos! ¡Ay, Patria mía! Un agua fría Miguel Ángel Pérez Miguel Ángel Pérez fue un poeta nacido en Santa María, Catamarca, pero radicado en Salta.  Allí formó parte del quehacer cultural de la ciudad y compuso, junto con Gustavo "Cuchi" Leguizamón varias canciones muy importantes de nuestro folklore, como la zamba Si llega a ser tucumana . Un agua fría es también la letra de una canción musicalizada por César Isella, en su album Frágil amanecer (1984)

La isla de la buena memoria

Madre, me voy a la isla No sé contra quién pelear Tal vez luche o me resista O tal vez me muera allá Creo que hace mucho frío por acá Hay más miedos como el mío en la ciudad ¿Qué haré con el uniforme Cuando empiece a pelear Con el casco y con las botas? ¡Ni siquiera sé marchar! No hay mal que no venga al hombre No hay un Dios a quien orar No hay hermanos ni soldados Ya no hay jueces ni jurados Solo hay una guerra más Desde que llegué a la isla No tengo con quien hablar Somos miles los unidos Por la misma soledad Creo que hace mucho frío por acá Hay más miedos como el mío en la ciudad Ya se escuchan los disparos Entre muerte y libertad Cae mi cuerpo agujereado Ya no podré cantar más Hizo demasiado frío por acá Hay más miedos como el mío en la ciudad No hay mal que no venga al hombre No hay un Dios a quien orar No hay hermanos ni soldados Ya no hay jueces ni jurados Solo hay una guerra más Y cada vez hay menos paz Y cada vez hay menos paz Y cada vez hay menos paz...